Cuando cae el toldo nocturno
alzo la frente y miro.
Nacientes fulgores, lejanas estrellas,
decidme:
¿dónde la vida me lleva?
Cuando el Sol destapa la Tierra
abro mi puerta y digo:
¡adelante!
Y la luz no quiere
traspasar del todo
un umbral cercado
de oscuras tinieblas.
Universo entero de luces y sombras
nunca superpuestas, siempre combinadas.
Quiero prenderos juntas, en mi mano
alzada sobre los planetas,
para no soltaros sin que me digáis
el motivo eterno de vuestra alternancia.
Ya sé que la Tierra gira.
Me refiero al hombre que abre su puerta.
Y pasa la luz,
y vuelve la sombra.
Avanza otro paso, encuentra otra puerta.
Y pasa la luz,
y vuelve la sombra.
Avanza otro paso…
Y encuentra la luz.
¿Volverá la sombra?