Aquí estoy.
Desde mi soledad tranquila
escribo sin pretender.
Pretendo que al escribir
pueda llegar a entender
al hombre que habita en mí.
No quiero que mis palabras
suenen fátuas
ni ávidas de grandeza.
Quiero que suenen a vida.
Soy un hombre que nació,
y a quien nadie consultó
si nacer quería o no.
Pues bien:
aquí estoy.
Y seguiré estando a mi modo,
contra el viento y la marea
de un mundo mal construido.
De este mundo que confía
su cuidado a los misiles;
con el engaño por guía,
con las mentes por raíles.
No es mi intención el cambiar
lo que los siglos hicieron.
Pero si en ello no encajo,
no me subyugaré.
Como te soporto, mundo,
me soportarás también.
Aquí estoy.
Hasta que Hades decida.