En esta tarde marina
la claridad del planeta cede
al subir el horizonte.
Yo lo veo.
El horizonte es quien sube.
No bajará más la cercana estrella.
Y mientras la Tierra me empuja
al seno de las tinieblas,
sé que seguirá girando
y mañana veré el Sol.
Por eso, lo que hoy aparece oscuro
ayer se iluminó,
mañana volverá a hacerlo,
y mientras esta vida exista,
el mundo que nos creó
seguirá siempre rodando
en su perdido rincón.
Tú y yo también giramos
y nuestro horizonte cambia de orientación.
Cuando no podamos verlo,
no será culpa del Sol.