Ecos

Fernando García Orozco

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Dedicatoria

A mi padre, que me dio la vida dos veces y a quien no pude conceder lo único
que en la suya me pidió.

Tabla de contenidos

 
    Letanía
    Jocoso
    Sistematizando
    Parece que hará buen día
    Luz y sombra
    Absurdo
    Ironías
    A Albert Einstein
    Ese ciprés
    Autoafirmación
    El Sol no se mueve
    El camino
    Una vez más
    Ciclo
    Subliminal
    Humana inteligencia
    Sin título
    La encuesta
    Distopía
    Soleares inconexas
    La Realidad
Apéndice


Letanía


    
    Absurda letanía oída
    de unos labios inconscientes
    que no prodigan sus besos
    que son puerta de los dientes.
    
    Rumor oscuro que cruza
    el mar de los infelices
    sembrándoles esperanzas
    para abrirles cicatrices.
    
    Quisiera soltar un grito
    que azote las lenguas negras
    y haga salir a su piel
    el rojo de la vergüenza.

    Quisiera sembrar un campo
    con lágrimas derramadas
    y regarlo con saliva
    de bocas amordazadas.

    Sueño con ver en el mundo
    una escogida cosecha
    de seres que sepan hablar
    con la palabra derecha.
  

_

Jocoso


    
    Cantemos todos a coro
    para aprender la lección:
    ¡qué buena es la democracia!
    Lo dice Televisión.
    
    Votemos todos en cola
    para arreglar la nación.
    ¡Qué bien habla el candidato!
    Y sale en Televisión.
    
    Pensemos todos a gatas
    sin escapar del montón.
    ¡Qué libres somos ahora!
    Tenemos Televisión.
    
    ¿Quién sabe como evadirse
    de tan gran alienación?
    ¡Cómo! ¿Estamos alienados?
    No lo vi en Televisión.
  

Sistematizando


    
    Opciones, alternativas,
    fichas clasificadas,
    encuadres, estadísticas,
    gente condicionada
    para encasillarlo todo
    de una manera ordenada.
    La persona ya no es
    un nombre sobre una vida
    que responde con sus hechos
    y con palabras amigas.
    Tiene que pertenecer,
    de alguna forma cualquiera,
    a un grupo de pensamiento,
    a una secta religiosa,
    a determinada clase
    de una sociedad obsesa
    por definirse a sí misma
    sin comprenderse siquiera.

    Abogo por un resquicio
    en la maraña de listas
    para el ser que no se enrole
    en ninguna de sus filas.
    Bastaría con abrir,
    en una carpeta nueva,
    un expediente que diga:
    inclasificados, fuera. 
    Aunque también es verdad
    que el problema está resuelto:
    se les llama marginados
    y luego se les ignora.

    Es bueno que siempre haya
    alguien que en nada encaje.
    También habrá que mirar
    desde fuera el engranaje.
  

Parece que hará buen día


    
    Quiere escribir el poeta,
    desde su terraza chica,
    versos que no necesiten
    palabras, viejas marchitas.

    Sostiene la pluma y mira.
    Una mosca impertinente
    recorre la barandilla.

    ¿Qué escribirá el poeta,
    desde su terraza chica
    cuajadita de macetas,
    que sirva para otro día?

    Los versos no son eternos,
    pero ya le gustaría…
    
    Los versos solo son frases,
    que vuelan y se deshacen
    dejando un rastro de luz
    donde antes nada había.

    Un sol sin nubes se ríe
    de Málaga la morena,
    viendo a sus mujeres bellas
    quemarse sobre la arena. 

    El mar estará tranquilo.
    Se oyen voces de los niños,
    y la radio del vecino
    se cuela por los balcones
    con su duende entretenido.

    Divaga el poeta y se va
    de su terracita chica.
    Al marcharse, se le ocurre:
    “Parece que hará buen día”.
  

Luz y sombra


    
    Cuando cae el toldo nocturno
    alzo la frente y miro.
    Nacientes fulgores, lejanas estrellas,
    decidme:
    ¿dónde la vida me lleva?

    Cuando el Sol destapa la Tierra
    abro mi puerta y digo:
    ¡adelante!

    Y la luz no quiere
    traspasar del todo
    un umbral cercado
    de oscuras tinieblas.

    Universo entero de luces y sombras
    nunca superpuestas, siempre combinadas.
    Quiero prenderos juntas, en mi mano
    alzada sobre los planetas,
    para no soltaros sin que me digáis
    el motivo eterno de vuestra alternancia.

    Ya sé que la Tierra gira.
    Me refiero al hombre que abre su puerta.
    Y pasa la luz,
    y vuelve la sombra. 

    Avanza otro paso, encuentra otra puerta.
    Y pasa la luz,
    y vuelve la sombra.

    Avanza otro paso…
    Y encuentra la luz.
    ¿Volverá la sombra?
  

Absurdo


    
    Miríadas de luces pequeñitas
    descienden por la noche silenciosa.
    Las manos se levantan hacia ellas;
    los ojos no las ven, clavados en la sombra.
    Los peces se iluminan de repente,
    el límite del agua se desborda,
    las flores se protegen con sus pétalos
    que se queman, al contacto luminoso.
    Las flores se protegen y no saben
    que sin pétalos,
    dejarán de ser flores en el aire.
    El cristal de la imagen se destroza
    y las líneas se quiebran al instante.
    Ese monte ondulado de ahora,
    era un mar con espumas en las olas.
    En el fondo de la nada no hay sitio
    para la queja de la agonía.
    El cantar de las piedras interrumpe
    el silencio de las luces pequeñitas.
    El cantar de las piedras,
    que sonaba mientras las luces morían.
  

Ironías


        I
    Cuando la bruja era hermosa,
    mirándose en el espejo
    al tiempo llamó maldito.
    El tiempo tomó venganza
    a través de su reflejo,
    que ella veía bonito.

        II
    Se quiso volver un río
    de su camino a la mar.
    ¡Qué susto se llevó el río!
    La tierra le quiso tragar.

        III
    Aquel día que la vi
    por entre nubes suaves,
    resultó que no limpié
    de mis gafas los cristales.

        IV
    Un matador le brindó
    al pueblo su gran faena.
    Y cuando la terminó,
    estaba solo en la arena. 

        V
    Una tarde vi pasar
    la muerte por mi ventana.
    —¿A dónde vas por aquí?
    —¡Adonde me dé la gana!
  

A Albert Einstein


    
    A horcajadas sobre Tierra y Universo,
    su mente gigante ha compuesto
    una sinfonía en el firmamento,
    escrita con notas de luz
    sobre átomos sueltos.
  

Ese ciprés


    
    En la noche,
    el puñal agudo de su copa
    toca el corazón de una luna estremecida.

    Las almas,
    danzan cabizbajas cogidas de la mano
    en un corro sin espacio de infinitas espirales.

    De los muertos,
    son sus ramas los brazos apretados
    blandidos por un viento de destinos consumados.

    Hacen planes,
    para construir en el ciprés su nido
    las aves que portan en su pico los suicidios.

    De venganza,
    hablan los rumores de sus hojas
    al amparo de atronadoras tormentas.

    A su sombra
    en la noche
    las almas
    de los muertos
    hacen planes
    de venganza.
  

Autoafirmación


    
    Aquí estoy.

    Desde mi soledad tranquila
    escribo sin pretender.
    Pretendo que al escribir
    pueda llegar a entender
    al hombre que habita en mí.

    No quiero que mis palabras
    suenen fátuas
    ni ávidas de grandeza.
    Quiero que suenen a vida.

    Soy un hombre que nació,
    y a quien nadie consultó
    si nacer quería o no.

    Pues bien:
    aquí estoy.

    Y seguiré estando a mi modo,
    contra el viento y la marea
    de un mundo mal construido.
    De este mundo que confía
    su cuidado a los misiles;
    con el engaño por guía,
    con las mentes por raíles. 

    No es mi intención el cambiar
    lo que los siglos hicieron.
    Pero si en ello no encajo,
    no me subyugaré.
    Como te soporto, mundo,
    me soportarás también.

    Aquí estoy.
    Hasta que Hades decida.
  

El Sol no se mueve


    
    En esta tarde marina
    la claridad del planeta cede
    al subir el horizonte.

    Yo lo veo.
    El horizonte es quien sube.
    No bajará más la cercana estrella.

    Y mientras la Tierra me empuja
    al seno de las tinieblas,
    sé que seguirá girando
    y mañana veré el Sol.

    Por eso, lo que hoy aparece oscuro
    ayer se iluminó,
    mañana volverá a hacerlo,
    y mientras esta vida exista,
    el mundo que nos creó
    seguirá siempre rodando
    en su perdido rincón.

    Tú y yo también giramos
    y nuestro horizonte cambia de orientación.
    Cuando no podamos verlo,
    no será culpa del Sol.
  

El camino


    
    La pálida luz del día
    acrisolaba el camino blanco como la muerte
    con espinas de cactos sin flores.
    Por la tierra amarilla el polvo corría
    su bajo designio con melancolía.
    Una piedra roja está envuelta por una orla azul
    sobre otra roca más grande de color gris.
    Mis pasos no le restan espacio al camino largo
    pero no doy dos en el mismo sitio y las huellas
    de mis zapatos marrones se pierden detrás de mí
    en una distancia que nunca he recorrido.
    Paso junto a una flor que no me mira
    porque está henchida de sí misma contemplando su rostro
    de pétalos macerados en el rocío de moléculas corrosivas.
    Cuando me doy cuenta de la flor
    ésta ya se ha perdido sobre una de mis huellas
    y apenas puedo verla en la lejanía de aquella curva
    que no tomé porque mi camino es siempre recto.
    Vuelvo la cabeza tropezando con la vista en una montaña
    que amenaza derrumbarse sobre mí mientras gira
    oscilando su falda hacia adelante y su cumbre hacia atrás
    o su cumbre hacia adelante y su falda hacia atrás.
    El aire es una lente que converge las imágenes
    o las diverge sin avisar del nuevo cambio
    que influye en mi equilibrio isócrono. 
    Quiero pararme pero no dejo de recorrer
    el camino pulsante moviéndose en el sentido
    contrario a la dirección de mis ojos
    y por eso creo que voy hacia adelante.
  

Una vez más


    Una vez más la razón de lo perdido
    se quiebra como las ramitas finas
    y secas de los almendros.

    Una vez más también, me sumerjo
    en los arroyos fríos del pensamiento.
    Navego por sus meandros y, poco a poco,
    voy limando aristas de guijarros
    para formar los nuevos sedimentos.
    Solo queda encontrar un buen remanso.

    En este camino duro,
    marcado sobre la piedra,
    los pasos no dejan huella.
    En este camino largo,
    recubierto por la hiedra,
    el silencio siempre espera.

    Un paisaje hermosamente agreste
    me sugiere tiempos anteriores.
    Busco en la roca las formas de la vida:
    cada cueva podría ser un útero,
    cada cumbre un seno,
    cada valle... 
    Cada valle podría ser el lecho
    de viejos guijarros limados
    que quieren formar sedimento.

    Una vez más,
    a vueltas con mis pensamientos.
  

Ciclo


    
    Lejos queda la ciudad perdida del ayer.
    Sobre sus ruinas cimentadas nuevos muros
    impulsados por la tierra nacerán.
    Y las risas de los niños volverán.
    Volverán también los enamorados
    a besar sobre tálamos de hierba.
    Y el museo de la industria quedará.
    Quedarán los cables prisioneros en circuitos,
    los programas que ya nadie conocerá.
    Y el sentido del comercio morirá.
    Morirán también todos los precios:
    si necesitáis, tomad.
    Nadie hablará de libertad
    porque no habrá que buscarla.
    Nadie hablará de amor
    porque no habrá que buscarlo.
    Pero alguien preguntará: ¿quién soy?

    Y de nuevo,
    la ciudad perdida del ayer quedará lejos,
    los templos del saber renacerán de nuevo,
    y nosotros, orgullosos, volveremos de nuevo a caminar.
  

Subliminal


    
    Repite contigo:
    no pienses.
    Deja
              que
                        tu
                                  mente
    machaconamente
    repita contigo:
    no pienses.
    Ol-
              vida
                        la
                                  gente
    repetidamente es-
    tás
              solo
                        no
                                  pien-
                                            ses.
    Infinitamente
    repite contigo:
    no pienses.
    Esta es la manera
    de llegar a viejo
    y seguir siendo cuerdo:
    no pienses. 
    Machaconamente:
    no pienses.
    Infinitamente:
    no pienses.
    Y
              si
                        pien-
                                  sas,
    recuerda callarlo.
    Repite contigo es
    por
              eso
                        que
    si has de estar callado
    no pienses.
    Si piensas
    no
              ca-
                        lles.
    Repite conmigo:
    si piensas no calles.
  

Humana inteligencia


    
    ¿Cómo describiré tus maravillas?
    ¿Qué palabras serán las de mi canto?
    El fruto cosechado ha sido tanto,
    que a la Tierra recubren tus gavillas.

    Con el tiempo conviertes en quisquillas
    los problemas que ayer daban espanto.
    Tus logros constituyen adelanto,
    si olvidamos aquello que mancillas.

    Te denuesto sintiéndome orgulloso
    y esta contradicción también alabo,
    pues Ego es el eterno presuntuoso.

    Por más que reflexione, siempre acabo
    rindiéndome a tu don maravilloso.
    Será que eres humana al fin y al cabo.
  

Sin título


    hay un vacío inherente al universo solo lleno de tinieblas
              y a su luz oscura
    también suenan instrumentos mudos de la música táctil
              y a su ritmo sordo
    flores mortecinas acarician pieles
    nubes moribundas lloran como flores
    ríos libidinosos juegan como nubes
    montes asediados corren como ríos
    prados estoicistas sufren como montes
    el vórtice desorientado de la nada conquista los confines
              y provoca náuseas
    no saber desde
    no saber dónde
    no saber cuándo
    los gritos atávicos cobrarán vida y desharán el todo
              cada una de sus partes
              será de nuevo un todo
    los todos que formaron partes son uniexistentes
    nada pueden ser fuera de sí mismos
              mezcla de universos
              individuales
    ahora es la tranquila y sosegada
    calma de los vientos
              calma de los ríos
                     calma de los mares
    silencio
                            algo nace
  

La encuesta


    
    ¿Qué opina usted, ciudadano?
    Dígamelo sin miedo,
    estamos en democracia
    y puede ejercer sus derechos.
    Pero, ¿como?
    ¡Está usted en desacuerdo
    con la inmensa mayoría!
    Compruebe las estadísticas.
    Ya ve que no le miento,
    es la tendencia de hoy día.
    Bueno, si insiste, usted verá,
    pero recuerde el aviso
    de un camarada leal:
    uno solo nada puede
    contra la gran sociedad.
    ¡Aunque entre dos juntaremos
    más fuerzas para luchar!
    ¡Oh!, perdóneme, no sabía
    que formara usted parte
    de los canes que nos guían.
    Discúlpeme, ¿el rebaño?
    ¿Por allí? Muchas gracias,
    señor camarada guía.
  

Distopía


    
    Dice la constitución
    de tu país que tienes
    libertad de expresión.
    Y tú que te lo creíste
    a la calle un día saliste
    para gritar:
    ¡Quién roba es un ladrón!

    Dice la legislación
    de tu país que tienes
    derecho a estar calladito.
    Porque el robo con contrato
    no es que no sea delito,
    es que es absolución,
    panacea de creyentes
    y dogma de redención.

    Dijo la policía
    que eras
    peligroso antisistema,
    que te tenían fichado
    por acciones callejeras.

    Dijo el juez
    que vaya tela,
    si estuvieras trabajando
    no andarías por ahí
    perdiendo la vida en vano.
    
    Tu currículum decía:
    “el mismo derecho tengo
    yo que todos los demás”,
    pero “ya no queda hueco”
    respondían al preguntar.
    
    Se procedió, justamente,
    a levantar tu cadáver
    firmando un papel timbrado:
    una vendedora ciega,
    con espada por bastón,
    camino de algún mercado.
    
    Dijeron que te pegaron,
    y alegaron los policías
    que ellos se defendían.
    Te apartaron desmayado,
    y tu sangre
    goteó sobre el asfalto,
    y la niebla
    veló tus ojos cansados,
    y La Parca
    pasó rauda por tu lado.

    Dijo el forense
    que tu muerte fue algo extraño,
    que dos costillas partidas,
    un hematoma en el cráneo
    y el hígado tumefacto,
    no son pruebas
    de que te hubiesen matado;
    que hubo complicaciones
    tras recibir los porrazos.

    Dijo tu madre
    qué suerte,
    él al menos ha acabado,
    que a mí todavía me queda
    entregarle el piso al banco
    además de la hipoteca;
    y estamos todos parados.

    Dijo Televisión
    que al incendiarse su casa,
    un matrimonio murió
    sin que sepamos la causa.
    Y dijo la autoridad:
    “todo parece indicar
    una vela no apagada;
    eran familia cristiana”.

    El día después, con prisas
    les llegó la ejecución:
    embargaron las cenizas
    como única posesión.
  

Soleares inconexas


    
    En el mundo estando sigo.
    Por veredas escondidas
    voy soportando mi sino.

    Un día me quedé en paro.
    El sistema desconfía
    porque puedo comer algo.
    
    Pregúntate, campesino,
    qué hay de malo en escardar
    con tus brazos el sembrado.

    Pregúntate, campesino,
    por qué sembraste semillas
    nacidas de un gen mutado.
  

La Realidad



    Frágil espejo semitransparente,
    su reverso presenta el lado oscuro
    permitiendo un atisbo del futuro
    mientras refleja a medias el presente.

    Esfinge protectora de la mente,
    acosa sueños en estado puro
    impidiéndoles traspasar el muro
    discriminando al cuerdo del demente.

    Apoyo de ideales fracasados,
    excusa del rechazo a un mundo nuevo,
    soporte de futuros olvidados.

    Jamás al asumirla me conmuevo,
    y admito transitar otros estados
    donde la realidad importa un huevo.
  

Apéndice

Publicado en digituenses.com el 16 de agosto de 2019.

Formato obtenido el 27 de Julio de 2024 a las 11:19 mediante tratamiento
informático de los textos originales.


    

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