Más grande será la caída

Aquella noche, estando plácidamente tumbado en su playa privada, volvió a jugar a darle la vuelta al mundo, imaginando que contemplaba el universo mirando hacia abajo en lugar de hacia arriba. Al poco rato le pareció notar algo así como una ligera sensación de vértigo, provocada sin duda por el titilante brillo de las estrellas en las ilimitadas profundidades del cosmos. La ligera sensación de vértigo parecía ir en aumento de manera casi imperceptible, y empezó a pensar, no sin cierta inquietud, que se estaba imaginando cosas raras. Era como si pesara cada vez menos, como si la arena fuese disminuyendo lentamente la presión sobre su dorso, como si su cuerpo se estuviera apartando de la Tierra, irremediablemente atraído por el magnetismo del espacio. Un momento más tarde se dio cuenta de la realidad y chilló con todas sus fuerzas mientras agitaba los miembros con desesperación infinita tratando de agarrase a algo, porque estaba cayendo. Y cayó y cayó hasta perderse en las ilimitadas profundidades del cosmos, fuertemente asido a un par de menguantes puñados de arena.