Si quienes escribían manualmente eran amanuenses, quienes escribimos digitalmente seremos…
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 Un tripodito

Mi equipo fotográfico

Mi hardware fotográfico consiste en una cámara réflex, igualmente llamada SLR o DSLR (la D es de digital), junto con dos objetivos zoom de 18-50 y 50-200 que vienen a ser, en formato analógico de 35 mm a la antigua, equivalentes a un 27-75 y un 75-300. Además dispongo de un trípode corrientucho. No te voy a decir marcas ni precios porque me niego a entrar en esos terrenos.

Cuento también con un software fotográfico, que se hace necesario para afinar los detalles. Viene a ser el sustituto del antiguo revelado químico, que en unos casos el papel era de buena calidad y los colores más brillantes o definidos, pero en otros la frustación se hacía evidente en la cara que a uno se le quedaba al mirar esa foto tan esperada, y que parecía una descolorida ilustración de libro de texto.

Si ya has estado en la cocina conocerás mi preferencia por el software libre, GNU/Linux concretamente, así que esperarás con razón que mi software pertenezca a esa plataforma. He estado utilizando un programa llamado nUFRaw, que es un complemento (o plug-in) para el GIMP, pero también puede ser usado de manera independiente. Funciona bien en Debian y en Arch y está basado en UFRaw. Ya he comentado en algún otro lugar que estuve un tiempo usando Arch Linux, y al regresar a Debian me he encontrado con darktable, que me gusta más que el anterior, así que te voy a dejar un enlace donde hablan de darktable en español aquí mismo. Aclararé, pensando en principiantes irresponsables, que el archivo que hay que editar (o revelar) es el llamado RAW, el cual contiene la información digital de la imagen y no la imagen en sí misma, que suele estar en formato JPG. Tengo la suerte de que mi cámara puede guardar tanto el formato JPG como el RAW y también los dos a la vez, que es lo que suelo hacer porque para eso dispongo de una tarjeta con 64 gigas. No falta quien llame a los archivos RAW negativos digitales, dado que pueden permanecer invariables guardando la información generada directamente por la cámara, y ser utilizados una y otra vez para obtener la imagen final con distintos matices, análogamente a lo que se hacía con el negativo de las antiguas películas fotográficas. Una vez obtenida la fotografía definitiva a partir del archivo RAW, también es posible retocarla un poquito con algún programa tipo Photoshop o, en sistemas basados en Linux, el ya mencionado GIMP, esto dependerá de las habilidades y gustos de cada cual.

Supongo que todo el mundo lo sabe, pero aún así voy a decir que los megapíxeles sirven para hacer recortes y ampliaciones sin perder definición de manera apreciable. Cuento con los más de veinte que tiene esta cámara aunque, en mi opinión, a partir de doce se pueden hacer recortes normales sin mayores problemas.

También cuento con un aparato de esos a los que llamamos móvil en España, celular en América —celular me gusta más que móvil— y smartphone (teléfono inteligente) cuando queremos pretender estar al día en lenguaje tecnológico. Esos artilugios vienen a ser computadoras de bolsillo perfectamente adaptadas para tomar nota de nuestros hábitos de consumo (y vaya usted a saber de cuántas cosas más), y que se han hecho casi imprescindibles en nuestras vidas. Pero como también pueden tomar fotos, lo uso cuando no llevo la cámara encima. La relación de aspecto de sus imágenes es de 1+1/3 (1.͡3 o 4:3), por lo que las fotografías hechas con el celular están más próximas a un cuadrado que las de la cámara, cuyo ratio es de 1+1/2 (1.5 o 3:2).